
Le tengo mucho cariño a esta cursa, la corro desde tiempos inmemorables, y no podía perderme la cita que cada 1 de noviembre me lleva hasta lo alto de la montaña de Montjuic y miro al horizonte y a lo lejos por delante del horizonte esta la meta la cima de la montaña del Tibidabo.
A cambiado mucho esta cita de todos los santos, recuerdo al principio como las inscripciones se hacían apoyado en el cañón grande y hermoso que descansa delante del castillo y como en la furgoneta se subía desde la plaza España. Ahora un mes antes hay que estar a la guay de que se abra la pagina weeb para saber cuando tenemos que desplazarnos hasta la tienda y formalizar la inscripción.
Este año nos acercaron hasta la cima e íbamos tranquilo sabiendo que teníamos la vuelta asegurada y no bajaríamos a pie desde el parque, lugar donde desde hace dos años acaba no como antes que después de la subida bajabas esos cuatrocientos metros hasta el descampadito donde hacíamos piña todos los runners, no como ahora que nos dispersamos en la explanada de entrada del parque de atracciones, eso si se ganan unas estupendas vistas de la ciudad.
La cursa tiene un guión muy definido, este es apretar los diente y tirar para arriba, no hay más truco que ese, así que con la tranquilidad que me han dado los años pues lo dicho para arriba.
Note a media carrera las piernas pesadas, no podía olvidar que dos días antes había corrido en Sants a un buen ritmo y que no estaba suelto de los músculos lo suficiente.
Desde hace dos años coinciden en el calendario estas dos pruebas y yo le soy fiel a las dos aunque eso luego me pase factura.
Lo dicho para arriba, pasando gente pero sin abusar como indica mi tiempo final; 2 horas justas, contento porque los últimos años había quedado fuera del control .
Si este año le he de poner un pero, porque la perfección no existe sólo puedo decir que a la llegada no encontré un puesto donde poder hidratarme aunque he de decir que la repleta bolsa de regalo, pocas o casi ninguna estaran surtida como esta, apago la sed que tan grande esfuerzo me había exigido.
Es lo único y quiero pensar y es que soy muy mal pensado para estas cosas que los 5 euros de la inscripción que por primera vez se cobraban iban a parar como decían al donativo de la Marato de TV3.
Pienso que siendo así abriría más el abanico de inscripciones y así invitaría a que no hubiera tanto sin papeles como los que vi y quiero pensar que fue porque se quedaron sin dorsal por exceso y no por deceso.