Una semana después de Sitges nos citamos en el populoso barrio de Sant Antoni de Barcelona, otra de las clásicas convocatorias del año. Historias de cebolletas volvían a rezumar a primera hora de la mañana antes de la salida.Mi intención era bajar de la 1 hora y 5 minutos, por las sensaciones sabia también que iba a ser fácil y así fue. La salida es larga y amplia por la cantidad de corredores que cada vez nos agolpamos detrás del arco de salida. El recorrido con los años apenas cambia, es rápido y a pesar de las subidas al paralelo puede uno tirar millas.
El final de carrera es emocionante porque te ves envuelto entre las calles y la gente.
Pasado la meta el enorme gentío apenas dejan un espacio libre para buscar un lugar donde poder estirar o buscar bocanadas de aire fresco.
El ambiente atlético de todas maneras es excelente, y los 54´58´´fue más que positivo y me dejo un excelente sabor de boca.
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