Lo primero que te has de plantear es la logística de este evento. Lo mejor sin lugar a dudas es pernoctar en el lugar desde donde se inicia/acaba la maratón, este no fue el caso y tuve que conducir una hora y cuarto y presentarme antes de las 7 de la mañana en Tortosa en el lugar de reunión para coger unos autobuses que nos llevarían hasta la salida que esta lejos muy lejos a una hora de camino y cuesta arriba. La salida no es hasta las nueve y tienes una hora para poder cambiarte y reposar en medio de la nada entre las ruina de una antigua estación de tren abandonada, una de las atracciones de esta carrera le da un aire de cierto de sabor añejo. Rápidamente la naturaleza lo envuelve todo y entre los poquitos participantes no llegaremos a doscientos se une una invisible camaradería que nos dará fuerza para afrontar los 42 kilómetros que nos quedan por delante.Desde los autocares hemos de caminar 1,3 km hasta el punto de salida, los hice caminando y me supieron a gloria ya que rápidamente me unte de lo que me quedaba por delante. Un largo y oscuro túnel servia de entremés a lo que nos esperaba. Corredores y acompañantes murmurábamos por lo bajo con miedo de despertar a alguien, no se a quien estábamos solos en mitad del monte.
La salida es pura austeridad un pequeño speak con lo que veremos y nos tocara lidiar y todos en el estrecho curriol que antes era una vía ferroviaria hasta que sonó el disparo de salida y unos más raudo y veloces que otros iniciamos la vuelta hasta Tortosa por una de los recorridos más bonitos que he podido hacer.
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