lunes, 4 de abril de 2011

El Corte Ingles

Para empezar, este fin de semana subí un puntito la intensidad del entrenamiento para ir ganando un poco de forma, esto ya lo explicare más adelante.

Lo segundo corrí la cursa del Corte Ingles, poco que decir institucionalmente de lo que es esta cursa o carrera llamemos la como queramos, en pocas palabras es una fiesta del correr, se juntan en este domingo gente que piensa que los más populares son purria y la teórica purria que serán grandes atletas, entre estos un enorme abanico sin determinar que se atreven a recorrer los oficiosos 10,766 metros, distancia que no esta al alcance de todos pero que todos se atreven a hacer.

Para los más puristas la carrera tiene su aquel para los menos el recorrido no es el más apropiado y desde el principio se nota, la calle Aragon arrastra a todos en un ritmo inadecuado enfilas plaza España y allí la subida hasta el estadio pone las cosas en su sitio, una subida espeluznante para todos sean corredores habituales o sean virginales atletas, cuando la subida ha hecho estragos se lanzan en una corta y profunda bajada que no le hace a nadie ningún bien para coger con la inercia de esta una subida corta y pronunciada que te deja en el estadio, hay los habituales hacen acopio de un malentendida experiencia y parecen reírse de los menos habituales. Estos con dificultades llegan al tartán del estadio.La adrenalina que te queda la gastas entre las lineas del azul en el estadio porque nada más salir vuelta a subir, pequeña subida pero muy pronunciada, sienta como un gancho de izquierda en el estomago te quedas sin aire cuando culmina esta comienza la larga bajada donde todos sin excepción se lanza a tumba abierta, populares, habituales, atletas comunes y atletas elitistas, todos me sobrepasan a velocidad endiablada, mis rodillas aguantan poco y sufren el golpeo sobremanera, es cuestión de aguantar el tipo.

Cuando la oleada llega a la calle Floridablablanca los nervios del final aceleran a todos unos caerán más pronto que otros mientras poco a poco oyes la megafonía más cerca. Lo mejor es cuando llegas a la calle Pelayo es agradecido el final. No se pueden sacar muchas conclusiones de este evento, lo único es que personalmente los corredores más habituales o dejamos de chulear en estas pruebas o bajamos varios escalones y nos acordamos cuando eramos simples caminantes. Mezclarse con los no habituales es de agradecer yo aprendo de estos y estos se divierten, porque no intentarlo el domingo que viene ya nos lanzaremos a volar a por la marca y quemaremos nuestras zapatillas con contrarios en igualdad de condiciones.

Por cierto el domingo que viene es la Bombers que aunque corran según la organización 20.000 personas hay si que ya uno puede empezar a marcar terreno...

El viernes se puede a ir a recoger dorsal, ya os contare.

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