Como casi cada año esta es una cita ineludible en el calendario que lo dejo reposar hasta septiembre.
Y así nos presentamos novedades pocas, en el recorrido sobre todo al final y poco más. Mucha gente como viene siendo ya habitual y una mejora en la organización. El tiempo ayudo mucho no hizo la chicharra solera de otros años, una nube que después de la cursa descargo todo el agua del mundo pero mientras aguanto.
El recorrido sigue rápido y atractivo en la primera parte y callejero y perro en la segunda pero ideal para hacer marcas de nivel.
Poca cosa más que atinar sobre la carrera, el único pero no es organizativo este es para los corredores.
Puedo atestiguar que alguno corrió mucho menos de los diez mil metros estipulados alguno diría yo que ha hecho nueve mil. Como se puede ser honesto con la distancia si en cada chaflán se tira una linea recta sin preocuparse lo que pasa alrededor. Increíble. No puede ser que el 95 por ciento de los corredores acaben satisfechos con una carrera adulterada por ellos mismos.
Las organizaciones no pueden luchar contra eso y solo la honestidad de uno mismo es el valedor de la carrera. Es triste pero este problema ya viene de lejos y no tiene fin.
En lo personal acabe más que satisfecho mi intención de estar por debajo de los cincuenta y cinco minutos se vio sobrepasado con creces cuando le metí mano al crono y lo pare en cuarenta y nueve con veintitrés, demasiado para mi maltrecho cuerpo. Por lo que las sensaciones fueron estupendas ahora he de pensar que dentro de dos meses no es que agente este pico de forma sino que lo abre superado. Todo lo que queda es esperar
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